Libertad, autorrealización personal y Renta Básica Universal

fczgz renta basica 03

Ernesto Ruiz Ureta (Artículo publicado en ATTAC España)

Martín Luther King decía que la solución de la pobreza es abolirla directamente e indicaba que la medida para lograrlo sería la renta garantizada: “Habrá un montón de cambios psicológicos positivos que resultarán de una seguridad económica generalizada. La dignidad del individuo florecerá cuando las decisiones que afectan a su vida estén en sus propias manos, cuando tenga la seguridad de que sus ingresos son estables y ciertos, y cuando sepa que tiene los medios para su autodesarrollo[1]”.

Abraham Maslow gran investigador social se hizo famoso por su pirámide de las necesidades y ya nos decía que sin cubrirse las necesidades básicas no es posible el desarrollo del ser humano. Maslow identificó cinco niveles distintos de necesidades, dispuestos en una jerarquía piramidal, en la que las necesidades básicas o “instintivas” se encuentran debajo y las superiores o “racionales” arriba. Dicha jerarquía piramidal intenta expresar la idea de que las necesidades básicas resultan perentorias respecto de las superiores, que no constituirían auténticos elementos motivadores mientras las inferiores se mantengan insatisfechas. A su vez, según el enfoque de Maslow, cuando un tipo de necesidad queda satisfecha deja de motivar el comportamiento respecto de ese nivel, liberando energía para que la persona se dedique a la resolución de una instancia superior de necesidades respecto de la satisfecha. Por consiguiente, si la persona viera amenazada la satisfacción de un nivel inferior, se dedicaría prioritariamente a éste, postergando la superior.

maslowpiramide

El título de ciudadano obliga al Estado a remover todos los obstáculos para garantizar su dignidad y desarrollo como persona. Sin embargo, el Estado neoliberal ha optado  por el arréglate como puedas y por reducir servicios públicos con el único objeto de mejorar los beneficios privados y la acumulación de riqueza, ha concedido a la empresa privada  la provisión pública de servicios, y “ha facilitado así las bajadas de impuestos y los subsidios para intereses selectos, a lo que ha ayudado apelar a la buena voluntad de la gente para llenar el vacío a base de caridad[2]”. Cuando, es de necesidad, que el propio Estado debe implantar “un sistema global de protección social, que debería basarse en la compasión, la solidaridad y la empatía más que en la pretensión de controlar y penalizar a los más desfavorecidos[3]”. La Renta Básica Universal es una herramienta que permite de una forma sencilla otorgar los requisitos mínimos a cada ciudadano para que puedan desarrollar su libertad y autonomía. Sin un derecho como la Renta Básica que ofrece unos mínimos de salida, crecerá sin duda la inseguridad, el endeudamiento y la desigualdad y su existencia, por tanto, se demuestra imprescindible para ejercer los demás derechos.

Nos dice Carlos Rodríguez Braun en el prólogo del libro Contra la Renta Básica de Juan Ramón Rallo que “Lo básico no es la renta. Lo básico es la libertad”. ¿Quién niega la importancia de la libertad en el desarrollo del individuo? Pero la libertad en una comunidad no se consigue en una lucha individual y encarnizada de todos contra todos ya que el resultado termina siendo el contrario del buscado. Se consigue salvando las necesidades básicas del individuo, las necesidades fisiológicas y de seguridad, para que así pueda descubrir otros motivos que le permitan su crecimiento y su vida en armonía con sus semejantes. La libertad es un concepto muchas veces etéreo y boomerang. La RBU, sin embargo, es una herramienta clara y fácil de administrar, aunque requiere la construcción de un ethos basado en los grandes valores de la compasión y la empatía.

Escribe Juan Ramón Rallo en el libro mencionado que “Lo que rechazamos, pues, no es tanto la redistribución de la renta per se cuanto la redistribución coactiva de la misma”. La propiedad, se afirma, es sagrada, pero no hay que investigar mucho para darnos cuenta de que el reparto actual de la riqueza no está basado en los méritos de los poseedores, por contra, en muchos casos ha supuesto la acumulación coactiva de los poderosos extrayéndola de los derechos de los demás.

La RBU imagina un mundo más allá del empleo retribuido y ensalza precisamente la libertad de todos. Por ello “Afirmar que la gente tiene el deber de trabajar implica que tiene la obligación de dedicar su tiempo a servir a los intereses de los demás[4]”, lo que no supone ninguna libertad. Y siempre son “Los pobres [los que] tienen el deber de trabajar para justificar que los ricos les proporcionen un sustento, de beneficencia[5]”. El trabajo puede ser necesario, para el crecimiento económico o por cualquier otra razón. Pero no debería ser un deber. […] la coacción es divisiva y socava el compromiso con el trabajo, forzando a la gente a hacer un trabajo que no desea hacer y puede que no tenga interés en hacer[6]”.

El capitalismo está lleno de contradicciones y lo que sí ha demostrado es que facilita la desigualdad en la riqueza, en el reparto de la renta y en las oportunidades para competir en régimen de igualdad. Además, tiene la grave tendencia de eliminar puestos de trabajo allí en donde ve la menor posibilidad. Así David Harvey nos llega a decir “No se puede excluir por completo la posibilidad de que el capital pudiera sobrevivir a todas [sus] contradicciones […] pagando un cierto precio. Lo podría hacer, por ejemplo, mediante una élite oligárquica capitalista que dirigiera la eliminación genocida de gran parte de la población sobrante y desechable, al mismo tiempo que esclavizara al resto y construyera unos entornos artificiales cerrados para protegerse contra los estragos de una naturaleza externa que se hubiera vuelto tóxica, inhóspita y devastadoramente salvaje[7]”.

Es verdad que estas palabras nos pueden parecer duras pero sólo hay que mirar con intención de ver para darnos cuenta que la imagen presentada por Harvey ya la estamos viviendo en este mundo globalizado en el que la economía y el interés comercial mandan. “Estamos atrapados en un planeta que pensábamos ilimitado, al que seguimos sin reparar las costuras abiertas del hambre, la desigualdad, la contaminación y el deterioro ambiental, las guerras y la explotación sin piedad de personas y recursos. La inercia de instituciones y poderes que hemos puesto en marcha, espoleadas por el espíritu competitivo y la codicia nos acerca peligrosamente al límite[8]”.

La Renta Básica Garantizada o la Renta Básica lo que pretende es simplemente dar la oportunidad a todos y a cada uno de nosotros de llegar a conocernos y a que busquemos nuestro camino en esta vida. Ya que en un mundo, dónde no todos pueden emplearse, el trabajo remunerado no puede ser el Todopoderoso que decida entre la vida y la muerte, entre vivir desahogado o vivir con penurias. Trabajar es mucho más que el empleo y debiera ser una realidad creativa, de mejora social y no alienante. Por ello Gorz insistía incansablemente que el trabajo, “no es solo la creación de riqueza económica; es al mismo tiempo un medio de autocreación[9].


[1] Standing, Guy (2014: 367-68). Precariado. Una carta de derechos. Capitán Swing.

[2] Ibídem pág. 359

[3] Ibídem pág. 323

[4] Ibídem pág. 259

[5] Ibídem pág. 256

[6] Ibídem pág. 269

[7] Harvey, David (2014:257). Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo. Editorial  IAEN, Quito.

[8] Alegre, Joaco. Economía colaborativa: un salto cuántico. Economistas Frente a la Crisis. 4 junio de 2015.

[9] Harvey, David (2014:263). Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo. Editorial  IAEN, Quito.

Anuncios

El Frente Cívico “Somos Mayoría” llama a la Unidad popular no condicionada por la urgencias de los procesos electorales

logo

El Frente Cívico “Somos Mayoría” llama a la Unidad popular no condicionada por la urgencias de los procesos electorales

Nota de prensa del FCSM de Córdoba:

El Frente Cívico “Somos Mayoría” hace (ha hecho), a nivel estatal un llamamiento que traslada a la sociedad cordobesa para  seguir ahondando en la Unidad Popular. Con él mantiene la línea de actuación política que sigue desde su creación, hace ahora tres años.

Durante este tiempo, el FCSM ha trabajado, en la propuesta de un programa de consenso de diez puntos, con los distintos colectivos sociales de todo el Estado, incluyendo también a las fuerzas políticas que han querido sumarse. Desde esa perspectiva y siempre con la autoconvocatoria como modelo de funcionamiento, se han logrado movilizaciones tan exitosas como las Marchas de la Dignidad en el Estado Español, o la Acampada Dignidad en nuestra provincia.

Como nos temíamos, este camino hacia la Unidad Popular bien entendida, ha sido atravesado por los distintos procesos electorales que van a culminar en las próximas elecciones generales de fin de año. Gran parte de la movilización, de la confluencia desde la base, se ha trasvasado a la batalla electoral, de la cual no renegamos aunque no vayamos a ser parte de ella, pero que ha supuesto un parón en el empoderamiento de esa mayoría de la sociedad que necesita ser parte prioritaria del contrapoder que revertirá las políticas de corrupción, recortes y miseria.

El FCSM entiende que la Unidad Popular no se hace desde las cúpulas de las fuerzas políticas, ni con acuerdos puntuales y cuasi personales, ni con pactos alocados y frenéticos que conviertan organizaciones en gigantes con pies de barro ante la avalancha del sistema que se vendría encima en caso de tocar poder. La experiencia de Grecia está muy fresca.

Por ello, el FCSM quiere lanzar un mensaje de calma, de no tener prisa pero no hacer ni la más mínima pausa en el camino de revertir la situación. Y ese cambio, como ya dijimos desde el principio de nuestra existencia, entendemos que no pasa ni por una ni por dos fuerzas políticas. Ni con la suma de algún sindicato. Es un problema y, por tanto, un objetivo, de una gran mayoría de la sociedad que debe ponerse de acuerdo en torno a puntos que implican necesidades perentorias: Salario mínimo, pensión mínima, servicios públicos, redistribución fiscal progresiva y, por tanto, justa y sustentadora de la riqueza general,…

El FCSM entiende que, a pesar de encontrarnos en plena batalla electoral, hay que “poner las luces largas”. El objetivo no puede ser sólo las próximas elecciones. Por extraño que parezca ahora mismo, la vida seguirá (y probablemente sin grandes cambios) el día después de las votaciones. Y la situación obliga a la población a exigir políticas justas para las clases populares, que eviten los desahucios, que primen el empleo frente a la acumulación de riqueza entre un@s cuant@s. Que no solo le digan a la Troika que no admiten sus chantajes, sino que tengan inmediatamente el plan B preparado para ponerlo en marcha. Por eso, sin crear frentes antinadie y con mucha humildad, paciencia y generosidad seguiremos intentado ayudar en la creación de ese pegamento social que no se conforme con un cambio de la situación, sino que luche por revertirla completamente.

Córdoba, 20 de julio de 2015.

Fuente: Colectivo Prometeo

Una reforma constitucional que blinde los derechos humanos

Amnistía Internacional, Greenpeace y Oxfam Intermón exigen una reforma constitucional que blinde los derechos humanos

  • Piden a los partidos políticos que concurren a las próximas elecciones generales que incorporen en sus programas este compromiso para el nuevo gobierno
  • Proponen acabar con los derechos de “primera” y de “segunda” y  no utilizar la crisis económica y las políticas de austeridad como excusa para poner las cuestiones económicas por delante de las personas y sus derechos
Los directores de Amnistía Internacional (Esteban Beltrán), Greenpeace (Mario Rodríguez) y Oxfam Intermón (José María Vera) presentaron hoy en rueda de prensa la campaña Blinda tus derechos. Cambia el artículo 53 que apuesta por una reforma constitucional que mejore las garantías de protección de los derechos humanos y que incluya otros que hoy no están recogidos en la Carta Magna.

Las organizaciones han denunciado que la Constitución española, y en particular su artículo 53, establecen un tratamiento y protección desigual e insuficiente de los derechos humanos, creando derechos de “primera” y de “segunda”, lo que tiene consecuencias sobre la población, especialmente la más vulnerable, que sufre la falta de acceso a la vivienda, a la salud o a unos ingresos mínimos sin poder reclamar estos derechos ante los tribunales.

Bajo esta Constitución, la desigualdad crece y ya somos el segundo país más desigual de Europa, con 760.000 personas sin ingresos. Detrás de la supuesta protección del derecho a la vivienda recogido en el artículo 47, desde 2008 se han iniciado 600.000 procesos de ejecución hipotecaria, dejando a muchas personas en la calle sin que hayan podido defender su derecho a una vivienda adecuada ante un juez. Con motivo de las políticas de austeridad, se ha retirado la tarjeta sanitaria a casi 750.000 personas cuando el derecho a la salud está reconocido en el artículo 43.1. Por otra parte, el derecho a un medio ambiente saludable está recogido en el artículo 45 y entre 2009 y 2015 la inversión en este ámbito ha sufrido un recorte del 56% en los Presupuestos Generales del Estado.

Para ello, las organizaciones proponen la modificación de 24 disposiciones constitucionales y una profunda reforma del artículo 53, que es el responsable de hacer una distinción artificial entre derechos, como el derecho a la vida o a la libertad (que gozan de una protección reforzada y se pueden denunciar directamente ante los tribunales), y el derecho a la vivienda o al medio ambiente, cuyo nivel de protección es mucho menor. 

“La Constitución no ha actuado como escudo protector ante algunas violaciones de los derechos humanos y eso debe cambiar. Todos los derechos humanos son iguales y deben tener las mismas garantías de protección“, afirma Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Las organizaciones resaltan que los derechos humanos no pueden estar condicionados por el vaivén de las decisiones políticas de distintos gobiernos, y denuncian que durante la crisis económica se han puesto los intereses económicos por delante de las personas y sus derechos, precisamente cuando la obligación y el esfuerzo del Estado para proteger los derechos humanos deberían haber sido mayores que nunca.

Además, queremos que la Constitución vaya un paso más allá y mejore, por ejemplo, las garantías de las personas durante la detención para evitar casos de tortura y malos tratos, así como garantizar el derecho de reunión pacífica, incluso en aquellos casos donde la comunicación previa no es posible.

Otro aspecto básico es reforzar la protección y defensa del derecho al medio ambiente. Este derecho, recogido en el artículo 45 de nuestra constitución, no es actualmente un derecho fundamental, lo que se traduce en que no puede ser exigido directamente ante los tribunales. Esto provoca una persistente dificultad para asegurar su cumplimiento, lo que tiene como consecuencia un grave daño al interés general de la preservación del ecosistema, al derecho a la protección de la salud de todas las personas y a los derechos de las generaciones futuras. 

“Los incumplimientos de la normativa ambiental son constantes en nuestro país. Por ello, el reconocimiento expreso en la Constitución del derecho fundamental a un medio ambiente saludable y adecuado es imprescindible para otorgar al medio ambiente la importancia que merece”, explica Mario Rodríguez, director de Greenpeace España. 

Nuevos derechos para responder a nuevos retos 

“La creciente desigualdad en España y en la mayoría de países es uno de los nuevos retos del planeta. Por ello nuestra Constitución debe garantizar a las personas más vulnerables unos ingresos mínimos para vivir dignamente, incorporando el derecho a una renta básica. También garantizar una política pública de cooperación para el desarrollo fuerte, ya que con un recorte del 70% durante la crisis, esta se encuentra al borde del desmantelamiento y lejos no ya del objetivo internacional del 0,7% del PIB, sino de la media europea”, afirma José María Vera, director de Oxfam Intermón.

Para lograr estos objetivos, es necesario un sistema fiscal más justo equitativo y progresivo, tanto en la forma en la que se recaudan los ingresos del Estado como en el destino de los gastos, recaudando más de quienes más tienen e invirtiendo en políticas públicas que garanticen los derechos de las personas más vulnerables. La Constitución debe reflejar de forma clara la obligación de distribuir el gasto público de forma justa, asegurando fondos suficientes para financiar al cumplimiento de los derechos humanos.

Por tanto y conforme al Derecho Internacional, las tres organizaciones, cada una en su ámbito de trabajo y especialización, piden una reforma de 24 disposiciones de la Constitución que: 

  1. Proteja por igual todos los derechos humanos para todas las personas. Los derechos son indivisibles y universales, sin clases ni jerarquías. 
  2. Potencie una aplicación y desarrollo más ambicioso del derecho a un medio ambiente saludable en nuestro país, lo que obliga a la protección del ecosistema, de la salud de las personas y de los derechos de las generaciones futuras en aras del interés general.
  3. Mejore la protección de los derechos a la vivienda y a la salud, regulando su contenido mínimo esencial.
  4. Incorpore el derecho a la renta básica, para que sea un derecho de primera y para hacer frente al reto de la desigualdad; y obligaciones para avanzar en la realización de los derechos humanos más allá de nuestras fronteras: garantizar una política de cooperación para el desarrollo, vigilar que las empresas españolas respeten los derechos humanos en el extranjero, y el cumplimiento de las obligaciones sobre transferencia de armas en relación a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario.
  5. Garantice el principio de ‘no regresividad’ de los derechos y una financiación suficiente para hacerlos valer: las crisis económicas no son excusa para poner las cuestiones económicas por delante de las personas.
  6. Mejore la protección respecto a ciertos derechos que consideramos protegidos insuficientemente: adecuar la Constitución a los principios de universalidad e igualdad en el ejercicio de los derechos; mejorar las garantías de las personas durante la detención para evitar casos de tortura y malos tratos; garantizar los derechos de acceso a la información y participación ciudadana; garantizar el derecho de reunión pacífica incluso en aquellos casos donde la comunicación previa no es posible, así como el reconocimiento directo del derecho de asilo y establecer la prohibición de la pena de muerte en todos los casos.

Nota para editores:

Contacto de medios:

Ahora en común

Captura de pantalla 2015-07-09 a las 20.27.55

El pasado martes 7 de julio tuvo lugar la primera convocatoria de “Ahora en Común” en Zaragoza, para preparar las generales. La sala, con un aforo de 250-300 personas se quedó pequeña, a pesar del calor (casi 45ª). La convocatoria fue todo un éxito.

Foto-1

Mañana viernes 10 de julio, se presentará en Madrid “¿Te imaginas todos juntos?” en la Sala Columnas, Círculo de Bellas Artes. Caminando hacia la Unidad Popular. Acto debate con: Emmanuel Rodriguez (Ahora en Común), Arancha Gracia (Zaragoza en Común), Pablo Soto (Ahora Madrid), Beatriz Talegon (Somos Izquierda), Juan López de Uralde (EQUO), Joan Mena (EUiA), Representante de ICV, Alberto Garzón (IU)

Ahora en Común – Invitación a la confluencia

Ahora en común, una marea confluyente para ganar las elecciones generales.

La necesidad de una candidatura de la gente y para la gente con ambición de transformar en común nuestro país es un clamor en las calles. Ahora en común es el nombre de un sueño que late en el corazón de una ciudadanía que anhela el cambio.

Los nuevos ayuntamientos han demostrado que los procesos participativos, hechos desde abajo, desatan la confianza y la ilusión, desbordando las campañas electorales hasta recuperar las instituciones para la gente. Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Zaragoza en Común, Por Cádiz Sí Se Puede, las mareas y las demás candidaturas de confluencia nos muestran el camino para cambiar no sólo los municipios sino también el conjunto del Estado.

Creemos posible e ineludible anteponer lo que nos une a lo que nos diferencia para llegar a un acuerdo en torno a una serie de puntos programáticos de sentido común que reflejen el consenso social de nuestro tiempo: la necesidad de recuperar la soberanía, regenerar y profundizar la democracia, restituir la decencia y la transparencia en el ejercicio de la función pública, defender la universalidad de los derechos humanos (educación, sanidad, alimentación, vivienda y trabajo) y establecer la dignidad, la igualdad, la sostenibilidad, la participación y la justicia como principios rectores de la nueva política que exigen los retos y oportunidades del siglo XXI.

Ahora en común es una iniciativa ciudadana inspirada por la creencia de que el éxito está en la unión de la diversidad y que, consecuentemente, quiere crear espacios amplios, en los cuales todas las personas y fuerzas políticas que apuestan por el cambio, se sientan cómodas trabajando en común, mediante un método inclusivo y democrático que garantice la pluralidad y la equidad en el proceso de elección de los candidatos y candidatas.

Ahora es el momento de construir una marea ciudadana por la confluencia capaz de continuar con la senda de cambio de los nuevos Ayuntamientos, ganar las elecciones generales e inaugurar una era de Gobierno de las personas y para las personas.

Ahora en común. ¡Sí se puede!

Quiénes Somos

Ahora en común es una expresión más del clamor por la confluencia que late en las calles

Se trata de una iniciativa 100% ciudadana que quiere servir como invitación a construir entre todas y todos esa imparable marea confluyente que está surgiendo desde abajo, que nace del empoderamiento de la gente común y que se alimenta de la participación directa y activa de todas las personas y fuerzas que apuestan por el cambio.

Inicialmente surge del encuentro entre personas de diversas ciudades del Estado ligadas a movimientos sociales y candidaturas de confluencia que, tras la investidura de los nuevos ayuntamientos, se dan cuenta de que comparten un anhelo común.

Pronto la red crece de manera desbordante movida por la ilusión. La marea confluyente es una propuesta abierta a colaborar con cuantas iniciativas inspiradas por el mismo espíritu existan y surjan, provocando el encuentro, tendiendo la mano a todos. La iniciativa le pertenece, por tanto, a todo aquel que quiera hacerla suya, porque la confluencia es de todas y todos y se construye en común.

¿Qué puedo hacer yo?

¿Cómo podemos seguir construyendo la marea confluyente desde abajo? Aquí tenemos un práctico kit de herramientas:

El espíritu de la confluencia

Claves comunicativas: La confluencia es alegre, es inclusiva y empoderadora; se caracteriza por ir a favor de todos, siempre en positivo, por propiciar el encuentro desde la sonrisa, desde la mano tendida; es descentralizada, se construye en común, se articula en nodos, apuesta por el protagonismo popular y ciudadano, porque no solo suma, sino que multiplica, abre las puertas al desborde de ilusión ciudadana capaz de recuperar el Gobierno para la gente en las próximas elecciones generales.

Organizamos encuentros confluyentes

Palencia, Valencia, Zaragoza o Sevilla ya han organizado potentes encuentros por la confluencia ¿se ha organizado ya alguno en tu provincia?

Creamos nodos de Ahora en común

En la fanpage de Ahora en común reuniremos todos los nodos para darles mayor apoyo y visibilidad: grupos, páginas, webs, fanpages, perfiles…

Calendario de actividades

En este calendario participativo podremos incluir todas las actividades y eventos relacionados con la construcción de la confluencia

¡La creatividad al poder!

Memes, ilustraciones, canciones… las campañas de la gente nos han enseñado que el arte y creatividad movilizan emociones, despiertan la ilusión y abren el espacio para el cambio.

Apoya el llamamiento

Firmar