“ENTRE-CARTONES”…Viviendo en la calle…

 

  • Y así será para muchos, hasta que cambiemos esta sociedad que olvida a muchos ciudadanos, insolidaria y de marginados, cuando muchos sino todos tendrían solución con una RENTA BÁSICA UNIVERSAL, INDIVIDUAL E INCONDICIONAL.-
  • Cada año son más los ciudadanos y ciudadanas que han hecho de la calle un particular domicilio. Duermen en Cajeros, bajo arcos, en rincones de todo tipo e incluso bajo los puentes del Ebro.  Tienen sus razones, bastantes de índole personal y en todo caso siempre motivadas por una sociedad insolidaria, aún más  en épocas de crisis. El día a día los hace rebeldes, hoscos, complejos, pobres despojos de una sociedad egoísta que no tiene reparos en lanzarlos al basurero de la miseria. 

                                 ….”pobres despojos de una sociedad egoísta que no tiene reparos en lanzarlos al basurero de la miseria”

  • Juanito, así lo llaman quienes están acostumbrados a su presencia cotidiana, siempre callejera, mantiene siempre unas gotas de ilusión ante lo imprevisible. “En su día fui Juan Carlos Pezanega Lizalde, nacido en Cintruénigo un 5 de abril de 1962, y aunque todavía siento el orgullo de los apellidos, ya ves, hoy soy Juanito para muchos, Juan para unos pocos y un mierdas para los más”. Lo pueden encontrar a todas horas por las calles y callejas de Zaragoza.  ¿Juguete roto como tantos y tantos? Habría que cortar mucha tela… Al día de hoy es uno de los mejores buscadores de cachivaches arrojados a los contenedores de la nada, libros, cromos, calendarios, relojes, plumas, juguetes, chapas, en dura competencia con los cientos de ciudadanos dedicados a similar ocupación. De libros sabe mogollón, esos libros que por encima de cualquier otro cacharro le permiten ir tirando, a uno, dos o tres euros el ejemplar, algo más si se ha encontrado un chollito. “En Corella todavía recuerdan que fui el alumno más brillante de mi generación, y también de la promoción 1980-5 en la Facultad de CCEE de Bilbao. Como por aquellos años la mili era obligatoria me mandaron a hacerle en Tenerife, de cabo escribiente”.
  • Ya licenciado, entró a currar en el Instituto Nacional de Industria, después en la Bazán y más tarde en REPSOL para al cabo de un par de años iniciar la aventura americana, Venezuela, Panamá, USA… y como la vida casi siempre es un viaje de ida y vuelta, regresará a España, a Cartagena, nuevos trabajos, dos años recorriendo toda España hasta 1991, cuando entra a trabajar en el Grupo Anaya como Director Financiero.
  • “Un día cualquiera, en Madrid, me caí al suelo en el Paseo de la Castellana. Habían pasado tres años en coma cuando me desperté en el Hospital de la Paz. No recordaba nada “solo que me había casado, que tenía una hija. Me había diagnosticado una encefalitis. Volví a mi pueblo y todo fue bien mientras duró el dinero y tenía coche. Cuando ya no hubo más me abandonó la mujer, la hija, la familia y comencé a construir mi futuro sobre cajones, cajeros, contenedores, la bronca y la calle, el vino…
  • Valiente y con memoria, Juanito no duda en reivindicar su presente sin olvidar el pasado. Es pura dignidad, un hombre que tras pasar la noche donde puede y tras haber recorrido calles y más calles en pos de libros y demás despojos recala en el Stop o en el Cuatro Vientos para tomarse un café con leche y dos churros, preludio de los innumerables vinos que irán cayendo a lo largo de la jornada. “Pero lo primero que hago es leer la prensa; trato de estar al día y te digo que nunca ha habido un gobierno tan cabrón como el de estos últimos tiempos. Y cuando digo esto me refiero a lo que yo sufro y lo que sufren los ciudadanos normales.

“…no somos personas, nos ven como desechos y como mucho nos dicen que vayamos a la Cruz Roja, a Cáritas, al Albergue. Y eso no vale para nada”.

  • Fíjate, sé que hay ayudas sociales pero como no tengo DNI no puedo pedirlas. Cuando voy a solicitarlas me piden papeles que no tengo, coño, si carezco de casa, de referencias, si mi única posesión es este carro que lleno con lo que encuentro y que cada dos por tres me roban los rumanos”.  Y ya puede uno prepararse porque se tira un largo soliloquio donde mezcla realidad y ficción con una soltura que hace pensar en el hombre de provecho que la sociedad conoció en el pasado. Pero bueno, Juanito, ¿es que no hay manera de arreglar las cosas para que puedas tener algún tipo de ayuda y una tarjeta sanitaria? le pregunto. Y su respuesta es concluyente, “ hablan y hablan pero a la hora de la verdad todo es mentira, nada más verme, y esto le pasa a muchos otros como yo, te mandan a escaparrar, no somos personas, nos ven como desechos y como mucho nos dicen que vayamos a la Cruz Roja, a Cáritas, al Albergue. Y eso no vale para nada, para que te den unos zapatones, o un jersey, en invierno un saco de dormir y una sopa caliente”.
  • Juan tiene momentos de gran lucidez en los que reivindica su pasado, la desidia de unas Instituciones incapaces de ayudar a personas como él, el descaro y cinismo de las organizaciones llamadas humanitarias que considera mero negocio, “el negocio de la pobreza”, dice. Sabe que lo consideran un parásito pero te suelta contundente un “si no hay trabajo para la gente normal, ¿cómo va a haberlo para mí, y en qué, con la mierda que llevo tanto dentro como fuera?”. Está convencido de que es carne de cañón, de que le tocó la china y de que ya no puede esperar otra cosa que deambular, malvivir y cualquier día morir como un perro. 

“Está convencido de que es carne de cañón, de que le tocó la china y de que ya no puede esperar otra cosa que deambular, malvivir y cualquier día morir como un perro”. 

  • Sin embargo, ya he dejado que es persona con formación y leída, cuando le hablo de la Renta Básica Universal, esa idea de que los gobiernes aprueben una asignación monetaria incondicional a toda la población por el solo hecho de existir, sonría y me dice que sería cojonudo… pero que piensa es una locura. Y no hay quien lo saque de ahí. Me permití regalarle un libro, Renta Básica Universal, escrito por Antonio Piazuelo, y se lo ha leído entero, nos solo eso, es una de las escasas pertenencias que guarda y que enseña a todo el mundo. Incluso pregunta que hay que hacer para que se haga realidad tal idea.

 

  • Poco pueden hacer los Juanitos que recorren las calles. Nosotros sí podemos. Luchar por lo justo, por esas gentes que viven en la calle y por los efectos positivos a muchos niveles  para el conjunto social de propuestas como la Renta Básica.

 

 

 

 

 

Fuente.- ConAcento.info

Artículo compartido de los compañeros de ConAcento, que he leído varias veces y siempre te emociona.-(Jose Luis C.R. Frente Cívico)

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